6 Trucos científicamente probados para comer menos azúcar

 Te decimos cómo combatir esos antojos dulces que parecen ser una adicción

Por: @cosmopolitanmx

1. ¡Come toda la canela que quieras!
La canela es conocida por su propiedad para mejorar la resistencia a la insulina, activando los genes que están relacionados con el metabolismo, por lo que te ayudará a estabilizar tus niveles de azúcar en sangre. Con 1/4 de cucharada diaria puedes ayudar a reducir los picos de insulina. ¡Disfrútala con frutas, con avena o hasta en tu yoghurt!

2. Asegúrate de que estás comiendo las cantidades suficientes de cromo.
El cromo juega un papel muy significativo en cuando a la regulación del azúcar en sangre, pues previene los picos de insulina, lo que se traduce en menos antojos por un muffin o una dona. Además, es importante para la producción de energía de tu cuerpo. Lo puedes obtener de manera natural en el brócoli, papas, chícharos, granos enteros, carne, manzanas, plátanos y productos lácteos. Si crees que estás consumiendo pocas cantidades de este mineral, toma suplementos (200 mcg) al día, con tu desayuno para prevenir antojos azucarados a lo largo del día.

3. Come proteína en el desayuno.
Según Mark Hyman, autor de The Blood Sugar Solution, comer algo de proteína con cada comida que hacemos –y especialmente en el desayuno- es la clave para balancear los niveles de azúcar y eliminar los antojos. Empieza el día con un plato de huevos o una malteada de proteína. Añade nueces, semillas, huevo, pescado, pollo o carne baja en grasa en cada comida. El tamaño de una porción es aproximadamente el tamaño de la palma de tu mano.

4. Combate la pancita.
Los estudios señalan que la acumulación de grasa en el estómago dispara desbalances en los niveles de azúcar, resistencia a la insulina y diabetes tipo II. Para prevenirlo, come más antioxidantes, los encuentras en pescados grasos como el salmón y el atún, granos enteros, frijoles negros, nueces, arándano, frambuesa, pimiento, jitomate, betabel, jengibre, ajo y cúrcuma.

5. Duerme más y mejor.
Diversas investigaciones apuntan que, cuando no duermes lo suficiente, tu cuerpo segrega una mayor cantidad de grelina, la hormona responsable de incrementar el apetito. En un estudio, la experta en obesidad, Mary Dallman, privó a varias personas con sólo 2 horas menos de sueño, en lugar de las 8 recomendadas y encontró que éstos presentaban un aumento en la hormona que regula el hambre, una disminución en las hormonas que suprimen el apetito y mayor antojo por azúcar y carbohidratos refinados.

6. Respira profundo.
Como ya lo hemos dicho varias veces, cuando estás estresada, tus hormonas se vuelven locas. El cortisol –la hormona del estrés– aumenta, lo que provoca más hambre, acumulación de grasa en el estómago y, eventualmente, diabetes. Pero los estudios señalan que, respirar profundamente, activa el nervio vago, que cambia tu metabolismo y en lugar de almacenar grasa, la empezarás a quemar. Además, hacerlo hace que liberes el estrés. ¡Y todo lo que tienes que hacer es respirar larga y profundamente un par de veces.

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