LA IMAGEN PERSONAL NO ES TODO PERO CUENTA . . .

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Una buena imagen tal vez no le abra todas las puertas de las oportunidades, pero una imagen desalineada y con malos modales puede cerrarle muchas de las puertas del éxito.

Dicen que “Como te ven te tratan”


Una buena presentación personal influirá mucho en las relaciones con sus clientes, socios, colegas, amigos, se considera que es un factor complementario y a su vez indispensable para el logro de los objetivos. Se dan casos de profesionales muy preparados para los negocios, pero con una tarjeta de presentación descuidada, desaliñada, un lenguaje corporal no deseado, en este caso el mensaje a primera impresión será de desinterés, falta de experiencia, descuido, negligencia, malos modales, desorganización, incompetencia, entonces las posibilidades de causar una buena impresión serán reducidas.

En tan solo 30 segundos, según los psicólogos sociales, se provoca el impacto bueno o malo que transmitirá nuestra imagen.
Cuando alguien lo mira por primera vez, un empleador por ejemplo, se le viene a la mente analizar en usted: su preparación profesional, experiencia, habilidad para competir, capacidad para trabajar en equipo, personalidad, entre otros.

Es imposible en este corto tiempo enseñar, explicar, detallar, comentar, acerca de nuestra preparación y experiencia, como nuestros talentos y habilidades que contribuyan al desarrollo de la empresa y que cubran las expectativas del entrevistador.

El concepto que se forme entonces estará basado en si le gusta o no lo que vea. Es decir, su cabello, forma de vestir, posturas, sonrisa, el maquillaje, los colores que usa, el perfume que lleva, hasta los accesorios inclusive. Cuando el mensaje visual es positivo, se asume que los otros aspectos también son positivos, pero si es lo contrario el resto de la entrevista tomará un curso distinto, en el que tal vez ya no se quiera descubrir el potencial que como persona y profesional pueda tener para demostrar.

¿Qué se puede hacer entonces para potenciar su imagen?

La regla de oro para transmitir una buena imagen es: “estar a gusto y seguro con uno mismo”. Lo primero que tenemos que hacer es reforzar el concepto que tenemos de nosotros mismos, lograr una sintonía con los que nos rodean.

Cuidar cada detalle de nuestro aspecto personal, para que nuestra tarjeta de presentación sea positiva de acuerdo a los objetivos que queremos alcanzar. No es necesario ser un experto en moda ni invertir una gran cantidad de dinero en nuestro closet. Lo importante es saber combinar colores y texturas, tener prendas básicas para cada ocasión; para ello la observación es la pieza clave, es decir, mirar cuales son las tendencias en el mercado, los códigos de vestimenta en el entorno social, aceptar lo que nos queda y lo que no. Es necesario ser discretos hasta con el perfume o colonia que utilizamos, así como los accesorios que llevamos.

Cabe recalcar que la adecuada higiene personal es tal vez uno de los factores que más determinaran el impacto de nuestra imagen.

Nuestras referencias personales son muy importantes, ya que en ello se basarán muchas veces los clientes para optar por nuestros servicios.

Finalmente es importante reflexionar antes de hablar o hacer algo, una vez que se dice y hace, ya está dicho y hecho.

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